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Mujeres indígenas: sabiduría para el avance educativo
Lunes, 02 de Octubre de 2017 06:20

Editorial La Red Va

Septiembre 2017

 

Sin duda alguna, una de las históricas deudas que se vislumbran en materia de justicia social y garantía de derechos humanos, es aquella que tienen tanto los Estados, como la sociedad misma, con las comunidades ancestrales que habitan nuestro territorio latinoamericano. De acuerdo a Naciones Unidas, en nuestro continente existen alrededor de 670 pueblos indígenas, que diariamente se enfrentan a una lucha por la pervivencia de su identidad, el reconocimiento a su soberanía, resistencias al despojo, al exterminio, y otro tipo de reivindicaciones que hacen que su lucha más constante sea el sobrevivir en unos contextos capitalistas, neoliberales y fundamentalistas que desconocen su ciudadanía y su integridad comunitaria.

Sin embargo, dentro de las mismas agendas que defienden y posicionan los pueblos indígenas, las mujeres han encontrado la posibilidad de hacer visible aquellas situaciones particulares que las atraviesan por el sólo hecho de ser mujeres. Entre ellos, por ejemplo se resalta la situación de violencia que se agudiza en mayor medida en la intersección género-etnia, el reconocimiento y la garantía de sus derechos sexuales y reproductivos, la discriminación en escenarios de toma de decisión, los niveles educativos, entre otros.

 

El 5 de Septiembre de cada año, cientos de mujeres indígenas de diferentes partes de este denominado Abya Yala, se convocan en el recuerdo de Bartolina Sisa, valiente mujer Aimara quien luchó por la liberación de su pueblo en la época de la colonia española. Su legado es una oportunidad para dialogar no sólo frente a estas situaciones que impactan de manera particular la vida de las mujeres indígenas, y sumar acciones para la incidencia; sino también para reconocer el papel que ellas han jugado en el avance y la pervivencia de sus pueblos.

Las mujeres indígenas como pilares educativos, nos ponen a discutir con una exigibilidad integral de derechos, que dialogue y reconozca sus prácticas y cosmovisiones, con una educación que permita la continuidad de sus propios saberes, que no conduzca al adoctrinamiento y la colonialidad epistémica, sino que por el contrario libere, transforme y empodere.  En materia educativa por ejemplo, es fundamental el trabajo que hacen muchas mujeres al interior de sus familias y comunidades, como transmisoras de saberes. Es a través de ellas que se reproduce la sabiduría ancestral, la lengua propia, las prácticas de siembra, la espiritualidad y todo aquello que permite conservar una identidad propia.

Este mes, a propósito de la conmemoración de importantes fechas como el Día Internacional de las Mujeres Indígenas y el Día Internacional de la Alfabetización; reafirmamos nuestra lucha por la defensa de una educación como derecho, que sea accesible para todas y todos, especialmente para aquellas poblaciones que históricamente han sido discriminadas por razones como el género, la etnia, la clase social, la ubicación geográfica, o la orientación sexual.

Exigimos a los gobiernos, que las medidas adoptadas sean mucho más contundentes, que no basta con ampliar la cobertura educativa, si ésta no garantiza calidad. En el caso de las mujeres indígenas, por ejemplo, hoy el avance educativo está en las manos de muchas de ellas como sabias y educadoras propias. Es menester avanzar en una educación que reconozca las experiencias propias que nos atraviesen y hagan de nuestra existencia en el mundo, una razón constante para la interpelación y la resistencia social.