Inicio La Red Va Cuestión de desigualdad, no de capacidades intelectuales.

Cuestión de desigualdad, no de capacidades intelectuales.
Domingo, 11 de Marzo de 2018 20:12

Febrero de 2018

Equipo La Red Va

 

El pasado 11 de febrero se conmemoró el “Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia”, esta celebración se establece como una estrategia que busca visibilizar la brecha existente en el acceso y desempeño profesional de mujeres y niñas en áreas como la ciencia y la tecnología. Según datos del Instituto de Estadística de la UNESCO, existe una discriminación sistemática en estas áreas del conocimiento hacia las mujeres, evidenciando que menos del 30% ocupa puestos de relevancia en temas de investigación y desarrollo científico.

Es necesario destacar que el acceso y consolidación en la ciencia de mujeres y niñas está mediada por barreras de orden cultural, económicas y sociales. Mujeres y niñas deben hacer frente a las creencias y estereotipos que se establecen en los distintos ámbitos de la vida cotidiana, esto implica enfrentarse a dificultades que surgen en el hogar, la escuela, el desarrollo profesional y laboral, solo por la condición de ser mujer.

En tal sentido, para las mujeres en todo el mundo no es suficiente con lograr obtener los títulos universitarios que acreditan su nivel intelectual y desempeño  académico sino que las barreras frente al género logran excluirlas, y esta situación suele ser más difícil para mujeres en países en desarrollo.

Gran parte del problema de la desmotivación científica en las niñas se encuentra en el ámbito escolar, ya que aún persiste la creencia machista que asegura que las niñas son intelectualmente inferiores para desempeñarse de forma apropiada en materias como las matemáticas o realizar tareas asociadas a las ciencias puras. Esto evidentemente,  se constituye en un ambiente inapropiado para el aprendizaje, pues no logran sentirse cómodas en dichos espacios, se sienten aisladas y subestimadas, lo cual interfiere negativamente en su formación.

A nivel profesional, las mujeres que a pesar de las dificultades logran culminar una carrera dentro de estas áreas, durante el desarrollo  y consolidación de su carrera laboral además de sortear las barreras de exclusión de género se enfrentan a otras limitaciones, pues  la mujer es considerada menos competente, y existe un sesgo en el reconocimiento de los méritos alcanzados, sus logros son invisibilizados y persiste una gran brecha salarial respecto a sus colegas del sexo opuesto.

En términos de desarrollo profesional y calidad de vida, las mujeres deben enfrentar la decisión conseguir crecimiento profesional  o establecer vínculos  familiares. Según Diana Maffía doctora en filosofía e investigadora del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de la UBA y fundadora de la Red Argentina de Género, Ciencia y Tecnología, señala que un 75% de las mujeres investigadoras tienden a permanecer solteras. Si tenemos en cuenta  que la fase de ascenso en la carrera científica con frecuencia coincide con los años de maternidad, se presenta un difícil dilema entre cumplir con las expectativas de crecimiento profesional o enfocarse en relaciones personales a largo plazo, esto se evidencia en que las mujeres tienen menos probabilidad de ser promovidas si deciden tener hijos.

En la REPEM como mujeres preocupadas por la equidad en el acceso a la educación es imperativo gestar una revolución cultural en nuestra sociedad y desvirtuar los estereotipos de género respecto a las capacidades de desempeño en ciertas áreas del conocimiento perfiladas como “carreras para hombres”, persuadiendo a la eliminación de concepciones erradas que limitan la participación plena de las niñas y las mujeres en disciplinas académicas como la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Como educadoras populares es pertinente  romper definitivamente con los estereotipos y permitirles a niños y niñas desarrollar su interés por la investigación científica sin importar su género.