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Perspectiva de la gente en el derecho más violado en el mundo
Domingo, 21 de Octubre de 2018 20:59

Un informe dirigida por la sociedad civil, llama la atención sobre los principales retos para el derecho a la alimentación y demuestra que 'negocios como siempre' simplemente no funciona.

Después de una amplia consulta entre los movimientos sociales, pueblos indígenas, productores de alimentos a pequeña escala y las ONG, un nuevo informe arroja luz sobre los principales obstáculos - a menudo sin resolver - que nos enfrentamos a conocer a uno de nuestros derechos más básicos. Evolución en el uso e implementación de las Directrices voluntarias en apoyo de la realización progresiva del derecho a una alimentación adecuada en el contexto de la seguridad alimentaria nacional (Directrices de RTF) *, sus resultados demuestran que la primacía de los intereses del sector privado es en el mundo de la perpetuación de hecho hambre. Ahí   sigue siendo una brecha significativa entre la política y el desarrollo normativo y la realización del derecho a la alimentación, como se evidencia por el aumento de las tasas de hambre y la malnutrición.

El informe es una contribución del Mecanismo de la Sociedad Civil (MSC) para el Evento Global temática sobre las Directrices RTF que tendrá lugar durante la 45ª reunión del CSA en octubre de 2018. Como tal, tiene como objetivo promover “aprender de la experiencia” y la rendición de cuentas en el CSA, la plataforma internacional e intergubernamental incluyente en la seguridad alimentaria y la nutrición, y para reforzar el importante papel de supervisión dentro de este margen de actuación.

Abordar las causas fundamentales no resueltos 
Hoy en día, cientos de millones de personas - algunos 821 millones de acuerdo a las últimas actualizaciones - permanecen inseguridad alimentaria. Informes citan la corriente principal del creciente número de conflictos y el clima-choques como el principal motor del aumento de los niveles de hambre y la malnutrición, junto con el aumento de las tasas de desempleo y el deterioro de las redes de protección social. Sin embargo, este análisis no tiene en cuenta plenamente las causas fundamentales clave relacionadas con el género, la raza, la clase, y el acceso a los recursos - presentes en la vida cotidiana de la mayoría de la población.

Esto lleva a millones sin tener acceso físico y económico coherente a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias. Se enfrentan a obstáculos para la obtención de un ingreso suficiente para comprar los alimentos necesarios para alimentar a sus familias de una manera digna, y para la adquisición de derechos y acceso a los recursos - agua, tierra, las semillas, la biodiversidad - necesarias para producir alimentos.

 

Más de lo mismo, la falta de apoyo del Estado

De la misma manera, la creciente influencia de las empresas en la producción de alimentos y los hábitos de consumo, precios, comercialización y, con frecuencia es ignorada. Actualmente, muchas de las leyes y políticas de apoyo, modos de monocultivo industrial de la producción agrícola y de alimentos que alimentan las cadenas de suministro corporativos y dañan el medio ambiente. Mientras tanto, las tasas de malnutrición siguen aumentando, con impactos masivos en la salud y el bienestar de las poblaciones en todo el mundo.

Mientras tanto, los que tratan de defender su propio derecho a la alimentación, y la de sus comunidades y de los pueblos, la cara de retorsión, criminalización, persecución y - con demasiada frecuencia - de muerte. Estas y muchas otras violaciónes ocurren todos los días, en todos los rincones del planeta, con más frecuencia en la ausencia de cualquier posibilidad de recurso, el acceso a la justicia, o hacer cumplir la responsabilidad del estado.

Derecho a la alimentación, una herramienta poderosa

El derecho a la alimentación sigue siendo una herramienta indispensable para asegurar un mundo libre del hambre y la desnutrición, con los sistemas alimentarios sostenibles que respeten la dignidad humana. Su realización es fundamental para el logro de la seguridad alimentaria, la erradicación de la pobreza, los medios de vida sostenibles, la estabilidad social, la paz y la seguridad, el crecimiento económico y el desarrollo rural y social. Lo que es más, los objetivos ambiciosos establecidos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030 simplemente no se logrará sin ella.

Es clave que mientras que el espacio de los derechos humanos se está reduciendo, prestamos atención a una seria advertencia: si no cambiamos por supuesto, derecho a violaciónes de los alimentos seguirá aumentando.

 

Se puede acceder al informe aquí .

 

NOTAS A LOS REDACTORES

* Estimulado por una alianza decidida de los gobiernos, organizaciones de la sociedad civil (OSC) y oficinas de la ONU, las Directrices RTF se negociaron a través de un proceso de participación en el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CFS) y aprobadas por unanimidad por todos los estados miembros de la Alimentación de las Naciones Unidas y la Agricultura (FAO) en 2004. Desde su aprobación, las Directrices RTF se han utilizado para crear juegos de herramientas y orientación política para ayudar a los estados con la aplicación nacional. También se han utilizado, sobre todo por el Derecho a la Alimentación de la FAO, para ayudar a los gobiernos en la adopción de estrategias y leyes nacionales destinadas a la derecha hasta la realización de los alimentos.

 
Las mujeres de Guahory luchan por la tierra
Miércoles, 17 de Octubre de 2018 08:42

Un ensayo sobre los impactos de la agroindustria tóxica en Paraguay y el Acuerdo de Libre Comercio UE-Mercosur.

 

Por Fernando Franceschelli e Ines Franceschelli, HEÑOI Centro de Estudios y Global Forest Coalition

Este ensayo cuenta la historia de las mujeres rurales de la comunidad de Guahory, en Paraguay, y su lucha contra los impactos de los agronegocios. Si bien Paraguay es un país con una riqueza natural extraordinaria y una población pequeña de 7 millones de habitantes, alberga a 2 millones de personas pobres y 800,000 personas desnutridas. Más de 1,6 millones de mujeres en edad fértil padecen anemia.

Estas impactantes estadísticas se deben al hecho de que la agroindustria ejerce control sobre nuestro territorio nacional. Estas corporaciones han convertido a Paraguay en una empresa agropecuaria que produce productos para la exportación en lugar de alimentos para la población local. La agroindustria ocupa el 94% de las tierras cultivadas en Paraguay. Ha sido la deforestación y la contaminación de nuestras tierras a un ritmo escandaloso. Ha concentrado la riqueza en el país, en la medida en que el 10% más rico de la población gana más de 4 veces lo que gana el 40% más pobre. No respetan las leyes, no pagan impuestos y reclaman más del 80% de la riqueza producida en nuestro país. Para todo esto proporcionan solo el 2,5% de los puestos de trabajo.

A medida que el panorama político en América del Sur se desplaza hacia una forma aún más despiadada de neoliberalismo, estos impactos empeorarán. Impulsar este cambio es la perspectiva del acuerdo de libre comercio UE-Mercosur entre la UE y las naciones sudamericanas. Los esfuerzos para liberalizar el comercio internacional de productos básicos clave, como la soja y la carne de res, causarán más desalojo y desplazamiento de la población rural y más deforestación. Las mujeres soportarán estos impactos desproporcionadamente.

Las mujeres paraguayas carecen de acceso a la educación y al empleo, con el 40% de las familias que dependen de las mujeres para mantenerlas. Pero también son líderes en la lucha contra la agroindustria y su modelo insostenible de producción. Este modelo se ha expandido con la complicidad del apoyo gubernamental, y las comunidades que luchan contra él son criminalizadas y perseguidas, y sus activistas son asesinados.

Estas fotos cuentan las historias de las mujeres paraguayas y sus luchas para proteger sus comunidades, la tierra y el estilo de vida.


 
Día Internacional de la Mujer Rural
Miércoles, 17 de Octubre de 2018 08:30

 
El poder político de las mujeres
Domingo, 07 de Octubre de 2018 19:58

Les compartimos un pequeño articulo de Graciela Rodriguez del Instituto Equit - Gênero, Economia, Cidadania Global sobre los acontecimientos en Brasil y otras partes del mundo. Um dia maravilhoso para el feminismo brasileir!.
Saludos,

 

Lo que vimos el último sábado de septiembre en las calles de Brasil es una nueva forma de poder político. El cuerpo de las mujeres enfrentando el miedo que las elites quieren imponer a las sociedades, y diciendo que no queremos ser tuteladas, invisibilizadas, amenazadas y asesinadas. Una nueva forma de construcción de democracia en las calles, a pesar de las vetustas instituciones políticas donde las mujeres no superan el 10% de presencia en los parlamentos corrompidos por el poder patriarcal, deslegitimados por prácticas corruptas y de una política que sólo se legitima como expresión de la jerarquía de dominación.

¿Pero por qué no tenemos miedo?, porque conseguimos la incorporación sensible de los cuerpos cuando se saben acompañados en el espacio común, el "acuerpamiento" del cual hablan las compañeras latinas cuando salen a las calles. Lo común, una práctica y construcción antigua de las mujeres, desde antes de las brujas, que viene de la experiencia comunitaria, amasada junto con los cantos colectivos de las trabajadoras, pero aun latente en los modos de vida de las “quebradoras” de coco de babazú y otras en Brasil. Y las mujeres pueden hacerlo porque, recuperando nuestra memoria arcaica, no precisamos reproducir la pertenencia a cualquier institucionalidad de la guerra y la violencia.

Aquí está engendrándose una nueva forma del “hacer político”, desde las redes sociales a las calles las mujeres nos mostramos como una fuerza horizontal, como un deseo solidário para con la sociedad, con total despudor en la exhibición de las diversidades, y con alegría contagiante: ¡Una forma que rompe el miedo!

La presencia de miles de mujeres en las calles de las ciudades del país, exhibiendo el rechazo de la sociedad al fascismo, fue una forma de un hacer político transbordante de los canales institucionales, de las maneras enyesadas del disciplinamiento que hace siglos nos imponen. El fascismo como la expresión más acabada del individualismo, de la negación del otro como diferencia, del rebajamiento e invisibilización de lo diverso, de la naturalización de la violencia contra las mujeres, de domesticación de los cuerpos de las mujeres, de los negros y negras, de la diversidad sexual, de los y las inmigrantes, y de los empobrecidos por un poder económico patriarcal cada vez más concentrador de las riquezas producidas por toda la sociedad.

Pero el fascismo también es el resultado de la sofisticación, cada día mayor, de las formas de control de la sociedad y del territorio, y la modulación de las subjetividades, a partir de las “religiones de mercado”, del consumo, del sentido común de la moral, del sentido común de la doble moral, del manejo de las voluntades y deseos más íntimos, de exploración de corazones y mentes ...

Por eso las mujeres, a partir de un largo proceso de liberación que ya dura varios siglos, estamos enfrentando el fascismo con formas no violentas de expresión, de valorización de las diversidades, de respeto a los cuerpos y sus sexualidades, de insumisión a los padrones estéticos, de cuidado con la vida cotidiana, o sea simplemente, de percibir el otro.

Nosotras, que desde el feminismo hemos sido capaces de construir más allá de los territorios domésticos de valorización del trabajo invisible de las mujeres, de denunciar y combatir - hermanadas – las violencias que sufrimos en el cotidiano, que salimos a construir la igualdad en el vasto campo del trabajo y de los estudios, que estamos haciendo la revolución más triunfante del último siglo, ahora tomamos las calles para enfrentar el fascismo por su raíz de odio y dominación patriarcal, racista y de clase. Y lo hacemos a partir de la práctica de politización feminista, de las huelgas internacionales que impulsamos los últimos 8 de marzo, que abren nuevos entendimientos sobre el concepto del trabajo, a partir del derecho a la propia elección para nuestras sexualidades, de nuestra libertad para tener o tener hijos, de vivir la maternidad como un acto político y de composición de afectos y relaciones, de caminar hacia una división sexual del trabajo igualitario, de la fuerza del actuar colectivo en las calles que tomamos, y que ahora ya no queremos abandonar; del deseo, en fin, de construir un mundo de iguales y amorosamente diversos ...

Expresamos lo político reinventado, descolonizado, libertado en su potencia de expresión del deseo de igualdad, solidaridad y paz. Frente a la pulsión de muerte, y a la espectacularización de la violencia que exacerba el fascismo, oponemos esa potencia que surge de la necesidad de inventar otras prácticas, otros saberes y otros mundos. Crear diálogos, vínculos, argumentaciones politizando la vida en su sentido social, cooperativo y amoroso es la forma de huir de las ansiedades, angustias y del sufrimiento psíquico al que nos condena el frenesí capitalista.

El movimiento de las mujeres hace visible la "pedagogía de la crueldad"[1] que impone el fascismo, exponiendo los cuerpos en lucha como un modo de vida sin miedo. Y eso es lo sensible, que toca las emociones y que tanto incomoda al poder, porque va directo al cuerpo y al alma del ser.

Nuestras prácticas, nuestras ropas, consignas, colores, danzas y nuestra alegría pintan el aire de forma diferente para desafiar el odio, y para permitir re-apropiarnos de las sensibilidades.

Como dice el filosofo Franco Berardi, "la felicidad es subversiva cuando ella deviene colectiva": ayer, en muchas ciudades de Brasil y del mundo, fuimos subversivamente felices.


Por: Graciela Rodríguez

 
¿CÓMO VA EL ENFOQUE DE GÉNERO EN LA IMPLEMENTACIÓN DE LOS ACUERDOS DE PAZ?
Viernes, 05 de Octubre de 2018 23:02

MAGDA YANETH ALBERTO CUBILLOS.

Representante de las organizaciones nacionales de mujeres a la instancia especial para contribuir a garantizar el enfoque de género en la implementación del acuerdo final.


El reconocimiento del enfoque de género es uno de los aspectos más importantes del acuerdo de paz firmado en Colombia durante el año 2016, es un logro político del movimiento social de mujeres que desde sus diversidades, territorios y acciones contribuyeron a la exigencia de ser PACTANTES Y NO PACTADAS, con lo cual se logró este enfoque, que reconoce los derechos de las mujeres y personas Lesbianas, Gay, Bisexuales y Trans-LGBT y registra la necesidad de identificar los efectos diferenciados de la guerra en estos cuerpos.

Este logro se materializa con las más de 100[1] medidas específicas que contiene el acuerdo y que promueven la equidad entre hombres y mujeres, y para la población LGBT, por ello su implementación hará historia, será ejemplo y una buena práctica para retomar en futuros procesos de paz en el mundo y en Colombia.

Este acuerdo no solo es pionero en incluir el enfoque de género, sino en nombrar una Instancia Especial de Mujeres[2], la cual se creó con el fin de contribuir al seguimiento del enfoque desde la Sociedad Civil y garantizar los derechos de las mujeres en la implementación del Acuerdo Final entre la FARC y el Estado Colombiano.

Cabe resaltar que la construcción colectiva para la exigencia de este enfoque, nos ha permitido al movimiento social y político de mujeres, reconocer que este enfoque no es suficiente sino se acompaña con el enfoque étnico-Anti-racial, el enfoque Territorial y diferencial, pues sin estos, tal como lo han advertido las mujeres campesinas, indígenas, negras, LBT, victimas y  las mujeres de los territorios más abandonados por el Estado Colombia, no lograremos una paz Estable y Duradera, la cual no será posible en la medida que no se superen las condiciones de pobreza y desigualdad que viven las poblaciones, en especial las mujeres.

Lo corrido del 2018 ha dejado importantes avances y retos para el logro de la implementación del acuerdo de paz con enfoque de género.


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Declaración sobre derechos campesinos en las Naciones Unidas
Miércoles, 03 de Octubre de 2018 15:54

Proyecto de declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los campesinos y otras personas que trabajan en áreas rurales.

El Consejo de Derechos Humanos, recordando los principios proclamados en la Carta de las Naciones Unidas, que reconocen la dignidad y el valor inherentes y los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la humanidad como fundamento de la libertad, la justicia y la paz en el mundo.
Teniendo en cuenta los principios proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el Pacto Internacional sobre los derechos civiles y políticos, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de Discriminación contra la mujer, la Convención sobre los Derechos del Niño, la Convención sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares, convenios pertinentes de la Organización Internacional del Trabajo y otros instrumentos internacionales que han sido adoptados a nivel universal o regional.

Reafirmando también la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, además reafirmando que todos los derechos humanos son universales, indivisibles, interrelacionados, interdependientes y se refuerzan mutuamente y deben ser tratados de manera justa y equitativa, en el mismo pie y con el mismo énfasis, y recordando que la promoción y protección de una categoría de derechos nunca debe eximir a los Estados de la promoción y protección de los otros derechos. 

Reconocer la relación e interacción especial entre campesinos y otras personas que 
trabajan en áreas rurales por el cuidado de la tierra, el agua y la naturaleza a las que están vinculados y en las que ellos dependen para su sustento, reconociendo también las contribuciones pasadas, presentes y futuras de los campesinos y otras personas que trabajan en áreas rurales en todas las regiones del mundo para el desarrollo y para la conservación de la biodiversidad, que constituye la base de la producción alimentaria y agrícola en todo el mundo y su contribución para garantizar el derecho a una alimentación adecuada y seguridad que son fundamentales para alcanzar los objetivos de desarrollo acordados internacionalmente incluida la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible...

Leer comunicado en su versión original. 

 

 
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